Existen múltiples intolerancias alimentarias. Padeceremos intolerancia a la fructosa cuando nuestro intestino no absorba la fructosa correctamente.

Para digerir la fructosa, el organismo se sirve de una proteína transportadora, conocida como proteína Glut-5. Si esta proteína pierde su operatividad, la fructosa irá a parar al colon, donde fermentará y provocará la sintomatología propia de una malabsorción de la fructosa.

 

Tipos de intolerancia a la fructosa

 

La intolerancia a la fructosa puede ser:

  • Intolerancia hereditaria a la fructosa (IHF): la origina la carencia de la enzima aldolasa B, sustancia que descompone la fructosa. Esta carencia impulsa su almacenaje en la sangre y el hígado, produciendo alteraciones graves. Es congénita y se diagnostica con test bioquímicos, pruebas genéticas y otros exámenes médicos.
  • Malabsorción: la origina la incapacidad de las células intestinales de absorber correctamente la fructosa y, aunque puede volverse permanente, originariamente es temporal. Se revela mediante un test de hidrógeno espirado.

 

Síntomas de la intolerancia a la fructosa

 

La sintomatología de una intolerancia a la fructosa, aparece entre la media hora y las tres horas de haber ingerido el alimento. Los síntomas propios de una malabsorción incluyen:

  • Hinchazón y dolor abdominal.
  • Movimientos y ruidos intestinales.
  • Flatulencias.
  • Diarrea explosiva.

Puede ir acompañada de cefaleas, náuseas, vómitos y estreñimiento. Y los niños pueden sufrir enrojecimiento y escozor de su zona anal.

La sintomatología de una Intolerancia hereditaria a la fructosa (IHF) integra:

  • Convulsiones.
  • Irritabilidad.
  • Ictericia (coloración amarilla de piel u ojos).
  • Síndrome de medro (retraso en el desarrollo).
  • Vómitos y nauseas.
  • Mucosidad.
  • Deshidratación.
  • Disfunción hepática.
  • Hipoglucemia (falta de glucosa en sangre).

 

¿Qué es la fructosa?

 

La fructosa es un monosacárido con la misma fórmula molecular que la glucosa, pero con diferente estructura. Está presente, de manera natural, en las todas frutas, algunos vegetales, algunas legumbres, el azúcar doméstico y la miel. Y es ampliamente utilizado en alimentos procesados y bebidas industriales, etiquetado como fructosa o jarabe de fructosa, para endulzar o como forma de conservación.

Otra posible fuente es el sorbitol, polialcohol que genera fructosa al ser metabolizado por el organismo. Podemos identificar el sorbitol bajo la denominación: E-420i, o jarabe de sorbitol E-420ii, y es el edulcorante más utilizado en productos ‘sin azúcar’ y en la elaboración de medicamentos farmacológicos y multivitamínicos.

 

Tratamiento para la intolerancia a la fructosa

 

Para combatir nuestra intolerancia a la fructosa, el único tratamiento es limitar o eliminar los alimentos que tengan cantidades elevadas de fructosa y/o sorbitol.

Que una fruta o verdura se tolere mejor que otra no dependerá solo de su contenido en fructosa, sino también de su porcentaje en polialcoholes (sorbitol) y glucosa, transportadora clandestina de la fructosa.

Generalmente, un tratamiento para la malabsorción de la fructosa empezará con una dieta sin fructosa estricta, hasta el cese de los síntomas. Esta dieta puede ocasionar precariedad nutricional, haciendo necesario el consumo de complementos alimenticios, de venta libre en farmacias. Al tener restringida la ingesta de frutas y verduras podemos sufrir una deficiencia de vitamina C o de Ácido Fólico.

También podremos valernos enzimas que conviertan fructosa en glucosa o enzimas lactasa. Pero, la incorporación de cualquier complemento alimenticio a nuestra dieta debe venir siempre asesorada por un especialista.

Cuando remita nuestra sintomatología, empezaremos a introducir alimentos con fructosa, para averiguar la cantidad que podemos tolerar sin padecer síntomas.

 

Alimentos con fructosa prohibidos para la intolerancia

 

Para decidir la dieta que mejor se adapte a nuestro caso particular es necesario acudir a un especialista. Es el especialista quien debe decidir qué alimentos con fructosa podemos incorporar a nuestra dieta y cuáles no. Pero, por regla general, los alimentos con fructosa prohibidos para la intolerancia a la fructosa, son:

  • Frutas: albaricoque, caqui, cerezas, ciruelas, manzana, melocotón, moras, nectarina, pera y todos sus zumos y mermeladas.
  • Verduras y legumbres: alcachofa, ajo, cebolla, coliflor, coles de bruselas, chalotes, escarola, espárragos, guisantes, lechuga, puerros, remolacha, setas y soja.
  • Azúcares, edulcorantes y dulces: caramelos, chicles, bollos, dulces ‘sin azúcar’, galletas, helados, pasteles, productos de pastelería, postres envasados, miel y mermelada.

Y mucho cuidado con: adobos y salsas preparadas, caldos, hortalizas en polvo o deshidratadas, sal sazonada, sal de hiervas, sopas, el vino, sobre todo tinto, y cualquier alimento procesado o de elaboración industrial (mirar bien el etiquetado).