Los sueros orales, o soluciones de rehidratación oral (SRO), fueron diseñados en 1977 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) con el objetivo de tratar a niños deshidratados de países en vías de desarrollo. En los 90, evitaron más de un millón de muertes infantiles anuales y, actualmente, están considerados uno de los avances médicos más importantes del siglo XX.

 

Qué es un suero oral y qué contiene

 

Los sueros orales son fórmulas para compensar las pérdidas de agua y electrolitos sufridas en procesos como: diarrea, exceso de orina, fiebre, insolación o golpes de calor, quemaduras, sudoración excesiva o vómitos. Deben contener concentraciones de sodio entre 60 y 70 mmol/L y una osmoralidad entre 200 y 250 mOsm/L, pues es la fórmula más indicada en situaciones de peligro por deshidratación y, además de agua, contienen minerales y sales indispensables.

Está totalmente desaconsejado el uso de zumos, infusiones o bebidas isotónicas contra la deshidratación, pues su composición no suple las necesidades del afectado por deshidratación y podrían empeorar su estado.

 

¿Cuándo tomar sueros orales?

 

Generalmente, los sueros orales se usan para deshidrataciones leves o moderadas, previniendo, rehidratando o manteniendo una hidratación óptima en personas de cualquier edad, independientemente de la causa o los valores iniciales de sodio en sangre del doliente.

La deshidratación es un cuadro clínico definido como el balance negativo de agua y solutos, bien por la pérdida de agua y sales o bien por la reducción del consumo de líquidos. Sucede porque perdemos más líquido del que ingerimos, impidiendo al cuerpo llevar a cabo sus funciones. Su causa puede ser: diarrea o vómito intenso, diabetes, demencia, enfermedades que afectan a pulmones o vejiga, medicamentos deshidratantes (como diuréticos o fármacos para la presión arterial), fiebre, insolaciones o golpes de calor, problemas de movilidad o transpiración excesiva.

Los síntomas de deshidratación leve en adultos, son:

  • Boca, lengua o piel seca.
  • Confusión.
  • Calambres musculares.
  • Fatiga.
  • Mareos o dolor de cabeza.
  • Náuseas.
  • Orina menos frecuente.
  • Orina oscura.
  • Sed excesiva.

Los signos de deshidratación grave, son:

  • Desorientación o confusión.
  • Fiebre.
  • Irritabilidad y apatía.
  • Más de ocho horas sin miccionar, o poca orina y de color oscuro o ámbar.
  • Ojos hundidos.
  • Ritmo cardiaco acelerado y presión arterial baja.

 

Los sueros orales puede tomarlos cualquier persona, incluidos niños mayores de un mes de edad para quienes se recomienda el consumo de sueros orales infantiles. Aunque están especialmente indicados en deshidrataciones leves y moderadas, pueden usarse frente a cualquier tipo de deshidratación.

 

Pautas de administración de los sueros orales

 

Cuando tengamos que tomar sueros orales en casa, preguntemos al farmacéutico la forma de utilizarlos correctamente. Por regla general, las pautas de administración vendrán determinadas en dos fases: rehidratación y mantenimiento.

En la fase de rehidratación, que comprende las cuatro primeras horas, tomaremos cantidades pequeñas cada dos o tres minutos:

  • Para deshidrataciones leves (hemos perdido de 3-5% del líquido corporal) la ingesta es de 50 ml/kg (mililitros por kg de la persona afectada).
  • En deshidrataciones moderadas (habiendo perdido un 5-10% de líquido corporal) tomaremos 75-100 ml/kg (mililitros por kg de la persona afectada).

Pasada la fase de rehidratación entraremos en la fase de mantenimiento, donde la recomendación es tomar 10 ml/kg tras cada deposición y 2-5 ml/kg por cada vómito, sin sobrepasar los 150 ml/kg al día.

Es imprescindible acudir al médico si:

  • Aparece sangre en las heces o excretamos heces oscuras.
  • Estamos desorientados, irritables, menos activos o somnolientos.
  • No retenemos líquidos.
  • Tenemos diarrea durante 24 horas o más.

 

Contraindicaciones y efectos secundarios de los sueros orales

 

Los sueros orales no deben tomarse en ausencia de deshidratación ni a libre demanda. Indiscriminadamente, o de forma continuada, provocan un aumento de los síntomas de gastroenteritis y deshidratación, complicaciones multisistémicas y neurológicas, edemas y sobrecarga salina. Además, están contraindicados en caso de:

  • Alteraciones del nivel de conciencia.
  • Bebés prematuros o menores de 1 mes.
  • Diabetes.
  • Hipersensibilidad al fármaco o sus componentes.
  • Incapacidad para tragar.
  • Insuficiencia renal.
  • Insuficiencia cardíaca.
  • Malabsorción de hidratos de carbono.
  • Obstrucción e íleo intestinal.
  • Perforación intestinal.
  • Vómitos incoercibles o que no permitan la deglución.