Un tatuaje es una creación artística sobre la piel, que se consigue mediante punciones repetidas sobre la capa superior de la misma. Estas punciones perforan nuestra piel, insertando gotas de tinta especial en su capa más profunda.

Existen estudios que aseguran que los tatuajes pueden generar infecciones locales, enfermedades dermatológicas crónicas (como dermatitis o psoriasis), inflamaciones purulentas, granulomas o enfermedades peligrosas (como hepatitis o VIH), entre otras. Se calcula que, aproximadamente, un 5% de los tatuajes se acaban infectando.

 

Síntomas de un tatuaje infectado

 

Los principales síntomas de un tatuaje infectado son: ampollas, costras, dolor intenso, fiebre, fatiga, gran sensibilidad al tacto, irritación, inflamación, imagen deformada, mal olor, picor, rojez en la zona o secreción con pus (blanco, amarillo o verdoso).

La irritación y el picor son síntomas normales durante los primeros dos o tres días. Pasados los tres días, si seguimos experimentándolos y, seguidamente, surgen nuevos síntomas, lo más probable es que se nos haya infectado.

Ante cualquier indicio de infección, lo más sensato es acudir al médico.

También, es aconsejable ponernos en contacto con el artista que realizó el tatuaje para que valore, previamente, la zona afectada. Hasta que el médico decida el tratamiento más adecuado a seguir, según el tipo de infección que tengamos, deberemos tomar, con inmediatez, una serie de medidas de higiene y cuidados:

  • Lavarnos bien las manos y limpiar la zona tatuada con ellas, agua tibia y jabón antibacteriano.
  • Secar con una gasa esterilizada, mediante pequeños toques.
  • Detener la aplicación de crema para la cicatrización de tatuajes.
  • Extender una crema específica antibiótica para tatuajes infectados, de venta libre en farmacias.
  • Dejar el tatuaje al aire libre el mayor tiempo posible, para que respire y permitir que el oxígeno acelere los mecanismos del cuerpo para combatir infecciones.
  • Si tenemos que salir a la calle, es conveniente cubrirlo para evitar que se contamine. El modo adecuado de cubrirlo es con una gasa estéril, no con film transparente, pues impide la transpiración y favorece la extensión de la infección.
  • Evitemos mojar el tatuaje, si no es imprescindible. Para ello, es conveniente cubrir el tatuaje con una gasa estéril, si nos vamos a duchar. No tapemos la zona infectada con film transparente, pues impide la transpiración y favorece la extensión de la infección.

 

Cómo tratar un tatuaje infectado

 

Las razones por las que un tatuaje se infecta pueden ser diversas, aunque, generalmente, la infección se desencadena por una mala higiene. Entre las más comunes, encontramos:

  • Ponernos en manos de un tatuador, o un estudio de tatuajes, negligente.
  • Destapar el tatuaje antes de tiempo.
  • Descubrirlo en repetidas ocasiones para mostrarlo.
  • No seguir las pautas de higiene recomendadas.
  • Lavar el tatuaje con las manos sucias.
  • Secar el tatuaje indebidamente.
  • Rozar el tatuaje con la ropa y sin la protección adecuada.

Curar un tatuaje infectado puede tardar varios meses. Seamos conscientes de que, el no atenderlo a tiempo puede generar infecciones severas, como la necrosis.

Nuestro médico tomará una decisión sobre el tratamiento más adecuado, teniendo en cuenta los resultados obtenidos de las muestras extraídas de la zona afectada.

Evitemos la automedicación, hasta que el médico decida qué tratamiento debemos seguir. En líneas generales, nos recomendará:

  • Si se trata de una infección bacteriana, tomar antibióticos orales.
  • Aplicar antibióticos tópicos sobre la zona afectada.
  • Lavar, varias veces al día, el tatuaje infectado con agua esterilizada y jabón antibacteriano.
  • Secar el tatuaje con cuidado, mediante una gasa esterilizada.

Si prefieres utilizar fitoterapia para tratar el tatuaje infectado, busca plantas medicinales con propiedades antibacterianas, antisépticas y cicatrizantes, como: aloe vera, jengibre, rosa mosqueta o aceite del árbol del té, entre otros.

Para usar plantas medicinales con fines terapéuticos, lo mejor es siempre consultar con el médico, o el farmacéutico, qué productos de fitoterapia combatirán mejor los síntomas propios de tu herida infectada, teniendo en cuenta posibles alergias cutáneas que podamos tener.