En las últimas semanas hemos conocido que la hidroxicloroquina, utilizado durante muchos años para el tratamiento contra la malaria,  sería eficaz para reducir la carga viral en pacientes que tengan COVID-19. Además, según el mismo estudio, su efecto se vería reforzado aún más si unimos la hidroxicloroquina con azitromicina.

Hoy contamos con un artículo del  Dr. Josep Morera Prat, referente en neumología, que nos va a aportar su visión y sus datos sobre este tema.

Cuando me encargaron que escribiera unas líneas sobre la posible eficacia de un tratamiento novedoso para el coronavirus con la combinación de Hidroxicloroquina y Azitromicina propuesta por el Dr. Didier Raoult y su equipo de infectólogos del Hospital Mediterranee de Marsella (1) hace menos de una semana, coincidió que pasó a ser motivo de diversas polémicas en las redes sociales.

El protocolo terapéutico de Didier Raoult, de inminente publicación en el International Journal of Antimicrobial Agents, ha consistido en administrar hidroxicloroquina 600mg por día, controlando la carga viral mediante la práctica de PCR diaria en los pacientes, y añadir Azitromicina 500 mg/día al tercer día, si no ha habido respuesta.

¿Qué se consiguió en el estudio de Hidroxicloroquina junto con Azitromicina?

Con ello se consiguen tres grupos de pacientes, desgraciadamente muy pequeños en número, pero que permiten ser expresados en un gráfico de curvas, que describe la evolución de la carga viral (PCR) en los pacientes que se les administraron los dos fármacos, en los pacientes que recibieron solo hidroxicloroquina, y en el grupo de control.

En este tratamiento experimental, además de ser debatido por los colegas involucrados en la epidemia, los resultados fueron también difundidos por el presidente Trump, encendiendo las polémicas, más en contra que a favor, desde el director del CDC de Atlanta, base, etc. hasta diversos expertos y opinadores en las redes sociales.

Hidroxiloroquina, un fármaco ya empleado para artritis y malaria, pero también en otras epidemias

El uso de Hidroxicloroquina tiene un rationale o base potente, ya que es un fármaco conocido desde 1934, con amplia experiencia en aplicación en tratamientos de larga duración, como la artritis reumatoide y la malaria, disponible y muy barato. Existe, además, la experiencia previa, aunque limitada, de dicha terapia en las infecciones del SARS1 (Síndrome Respiratorio Agudo Grave) en 2002 y del MERS (Síndrome Respiratorio de Oriente Medio) en 2012. Pero, sobre todo, hay un trabajo publicado en 2005 (2) donde, con experimentos in vitro, demuestra el poder viricida de la Hidroxicloroquina.

La Azitromicina fue añadida un poco intuitivamente, basándose en su efecto antibiótico, inmunomoderador y anticitoquina.

¿Cómo se manifiesta el COVID-19 y qué supone este estudio?

El COVID-19, del que hemos tenido que aprender rápidamente de los pacientes y en la literatura médica (unas 1.000 publicaciones en PubMed), parece que tiene tres formas de expresarse, aunque hay casos en que la infección es prácticamente asintomática:

  1. La forma pseudogripal, que ocurre en un 80% de los casos, con fiebre, tos seca, astenia y se ha descrito algún caso con anosmia, o con dolor abdominal y diarreas. El cuadro gripal se autolimita y cura en la mayoría de los casos.
  1. La forma neumónica, que ocurre en un 15% de los casos, precedida de la forma pseudogripal, con afectación respiratoria grave, más frecuentemente bilateral.
  2. Evolución de la forma neumónica a un síndrome de distress respiratorio agudo (SDRA), que afecta a un 5% de los casos, con riego elevado de morbilidad y mortalidad.

Parece, pues, coherente un protocolo terapéutico como el de la escuela marsellesa, para intentar, desde el primer momento, bloquear la progresión viral.

Se están publicando los ensayos realizados al inicio de la epidemia en Wuhan y, actualmente, están en curso más de una trentena de ensayos a nivel mundial que, en pocos días, pueden multiplicarse por diez.

Se han utilizado también, tanto en nuestros hospitales como en hospitales de diversos países, diferentes fármacos con diferentes rationales (argumentarios):

  • Kaletra (Lopinavir + Ribonavir), inhibidor de proteasa.
  • Oseltamivir, por inhibidor neuramidasa.
  • Remdesivir como antiretroviral.
  • Interferon B, como antivírico inespecífico.
  • Corticoides, por su efecto antinflamatorio en los pacientes con distress o con riesgo alto de distress, indicación absolutamente recuperada a última hora.
  • Tocilimulab como antinterleukina 6, también en los casos de distress.
  • Sirolimus como m-TOR inhibidor.

Por lo tanto, aunque con una evidencia débil, pero sin otra opción mejor demostrada, el protocolo sería iniciar con 600mg de Cloroquina y 500mg de Azitromicina durante 6 días, en pacientes con diagnostico confirmado en las fases precoces pseudogripales y en los contactos asintomáticos confirmados.

Esperamos que este artículo os haya resultado interesante y por lo menos haya despejado las dudas más frecuentes de estos últimos días. Y recuerda que en estos momentos en los que no podemos salir de casa, la telemedicina se ha convertido en una oportunidad para poder consultar todas nuestras inquietudes o dudas con el mejor profesional para cada caso.

 

 

Fuentes:

1. Hydroxychloroquine and azithromycin as a treatment of COVID-19: results of an open-label non-randomized clinical trial. Gautret P1Lagier JC2Parola P1Hoang VT3Meddeb L4Mailhe M4Doudier B4Courjon J5Giordanengo V6Vieira VE4Dupont HT2Honoré S7Colson P2Chabrière E2La Scola B2Rolain JM2Brouqui P2Raoult D8Int J Antimicrob Agents. 2020 Mar 20:105949. doi: 10.1016/j.ijantimicag.2020.105949. [Epub ahead of print]

2. Chloroquine is a potent inhibitor of SARS coronavirus infection and spread. Vincent MJ1Bergeron EBenjannet SErickson BRRollin PEKsiazek TGSeidah NGNichol STVirol J. 2005 Aug 22;2:69.