Los métodos anticonceptivos nos ayudan a posponer la maternidad/paternidad, evitar embarazos no deseados y prevenir enfermedades e infecciones de transmisión sexual, entre otros.

De los múltiples métodos anticonceptivos existentes, hay algunos que requieren la intervención de un médico o enfermera, pero otros que no. Estos últimos podemos adquirirlos en nuestra farmacia de confianza sin necesidad de receta médica. Hoy en día, encontramos tres tipos:

 

1. Métodos barrera:

 

Aquellos que evitan la llegada del espermatozoide al óvulo:

  • El condón o preservativo: es el único método anticonceptivo, junto con el condón interino femenino, que nos sirve de anticonceptivo a la vez que nos protege frente a enfermedades e infecciones de trasmisión sexual. No requiere receta médica, no tiene restricciones de edad y se venden en cualquier farmacia. Existen de diferentes tamaños, tipos formas, texturas y sabores, podemos usarlos junto a otros métodos anticonceptivos menos con el condón interno o femenino, ya que la fricción entre ellos puede hacer que se recojan o se rompan, y es posible combinarlo con lubricantes. Si se usan y conservan siguiendo las instrucciones correctamente, hay muy pocas opciones de quedar embarazados o de contagiarnos de alguna enfermedad de trasmisión sexual.

 

  • El condón interno o preservativo femenino: al igual que el masculino previene el embarazo y protege de las infecciones o enfermedades de trasmisión sexual. No requiere receta médica y no tiene restricciones de edad. Podemos usarlos junto a otros métodos anticonceptivos menos con el condón o preservativo, ya que la fricción entre ellos puede hacer que se recojan o se rompan, y es posible combinarlo con lubricantes. Tenemos la opción de colocárnoslo hasta ocho horas antes de comenzar la relación sexual, no siendo necesario retirarlo después de la eyaculación. Vienen fabricados en látex sintético, son de talla única y se venden en cualquier farmacia. Si se usan y conservan siguiendo las instrucciones correctamente, hay muy pocas opciones de quedar embarazados o de contagiarnos de alguna enfermedad de trasmisión sexual.

 

  • La esponja anticonceptiva: es pequeña y está hecha de espuma plástica, blanda y suave. Podemos usarla junto a otros métodos anticonceptivos y combinarla con lubricantes, y es una alternativa sin hormonas disponible sin receta en cualquier farmacia y sin restricciones de edad, pero no nos protegen contra enfermedades o infecciones de trasmisión sexual. Podemos ponérnosla hasta veinticuatro horas antes de tener una relación sexual y, una vez colocada, es efectiva veinticuatro horas sin necesidad de cambiarla, pero hay que dejarla al menos seis horas después de la relación para que mantenga su efectividad, nunca sobrepasar las treinta horas en total y usarla siguiendo las instrucciones correctamente.

 

  • Los espermicidas: evitan la llegada del espermatozoide al óvulo de dos modos, haciendo que los espermatozoides no se puedan mover con agilidad y bloqueando la entrada al cuello uterino. Hay espermicidas en diferentes formatos: gel, crema, película, espuma o en pastilla, su efectividad como anticonceptivo es mayor cuando se usan siguiendo las instrucciones correctamente. Pero ninguno protege contra enfermedades o infecciones de trasmisión sexual.

 

2. Métodos anticonceptivos naturales:

 

Existen varias opciones, como: el método de observación de la fertilidad, la eyaculación fuera de la vagina, la abstinencia, el sexo sin penetración y la lactancia materna como método anticonceptivo. No se puede asegurar la eficacia de estos métodos, excepto en el caso de la abstinencia o del sexo sin penetración, que sí son 100% efectivos como método anticonceptivo.

 

3. La pastilla del día después:

 

Es un método anticonceptivo de emergencia que se usa cuando hemos tenido relaciones sexuales de riesgo, sin anticonceptivos o cuando el anticonceptivo ha fallado. Es un medicamento que podemos comprar sin receta médica, no tiene límite de edad y podemos adquirirla en cualquier farmacia. Lo más efectivo es tomarla dentro de las 72 horas posteriores a la relación sexual de riesgo, pero no finaliza un embarazo ya implantado y puede llegar a fallar aun usándola correctamente (debemos leer bien las instrucciones de uso, sobre todo en lo que respecta a las contraindicaciones). No debemos emplearla como método anticonceptivo primario, y no nos protege de enfermedades ni infecciones de trasmisión sexual.